Fundamentos Teóricos

PRIMERA ESCUELA PÚBLICA DE PSICOLOGÍA SOCIAL

Programa:

Buenos Aires, Argentina, Julio de 2005.

Autor: Carlos Sica

Dispositivo psicosocial: Primera Escuela Pública de Psicología Social.

Programa de:

Desde la:

Marco conceptual

Educación y cambio.

Terapia de crisis.

Objetivos generales.

Objetivos específicos.

Fundamentos.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, sostiene que la mayoría de los 450 millones de personas que padecen trastorno mental o neurológico en todo el mundo no reciben tratamiento medico ni asistencia porque viven en países empobrecidos.

“Las personas pobres tienen un mayor riesgo de sufrir problemas mentales, sea por su menor acceso a los tratamientos como por su continua exposición a hechos que provocan estrés debido a las precarias condiciones en las que viven”.

No creo necesario recurrir a estos informes para tomar conciencia del estado de la salud mental en nuestro país (Argentina) y en Latino América. Sin embargo no está demás señalar el informe de la OMS que considera que la salud mental ha sido “ignorada durante demasiado tiempo” y ya es hora de que sea “considerada universalmente desde una nueva perspectiva” porque su cuidado es “crucial para el bienestar general de los individuos, las sociedades y los países”.

También publicó un informe sobre las reacciones psicosociales de las personas que han sufrido situaciones traumatizantes, como catástrofes, conflictos armados y ataques terroristas. Estas circunstancias producen un impacto importante sobre la salud de las personas y su funcionamiento psicosocial, desde sentimientos intensos de tristeza seguidos de expresiones de cólera, hasta problemas más serios que desarrollan el 30% de la gente afectada.

El compromiso de todas las naciones miembros de la OMS es el de fortalecer el primer nivel de atención en salud como estrategia básica de alcanzar la anhelada meta de “Salud para todos”, haciendo énfasis en las acciones de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad con la participación de la comunidad, cambiando el rumbo del que hasta ahora es el quehacer del sector salud, acciones curativas y de rehabilitación.

Es necesario cambiar el eje “enfermedad – hospital” por el de “salud – comunidad”.

En la ponencia de mi autoría, Psicología Social Clínica presentada en el Congreso de Psicología Social organizado por la Asociación Civil Inserción en Agosto de 1999 expresaba entre otras consideraciones, lo siguiente:

“… Podríamos plantear con la cautela de no caer en reduccionismos, que la psicología social argentina nace a través de Enrique Pichon Rivière, para y desde un análisis crítico de la vida cotidiana (para operar luego).”

“… El “antivirus” que debe permanecer activo para evitar la infección del “sistema” social, se denomina desnaturalización, pues todas las acciones provenientes de un poder organizado, hegemónico, central y a la vez globalizante, se presentan disfrazadas de un carácter natural. Parece natural que ante la creciente violencia urbana y suburbana, todo semejante sea un potencial agresor, que el trabajador, perdidas sus conquistas sociales invierta 10 o 12 horas diarias de su vida, y a veces más, para obtener el magro sueldo que a pesar de dejarlo con sus necesidades básicas insatisfechas, deberá cuidar, ante la amenaza constante del desempleo que también se presenta natural ya que “…en todo el mundo es así”.

Podríamos completar páginas y páginas con este tipo de análisis, pero no es el objeto que nos ocupa en esta ocasión.

Intento desarrollar en el presente trabajo, un boceto (si lo conceptúo desde el arte), un ante proyecto (desde la arquitectura), un borrador (desde la literatura), de una metodología científica que desde una epistemología convergente se ocupe de los problemas actuales en salud mental.

Permitirnos pensar un modelo teórico y una metodología que analice esos problemas y contribuya a aportar soluciones.

Es para ello que tomo como punto de partida la necesidad de la realización de un constante análisis crítico de la vida cotidiana, de los aspectos, tendencias y acciones que devienen en la configuración de la subjetividad individual y social.

A mi entender, es allí donde podremos encontrar la génesis de las psicopatologías actuales, a las que prefiero denominar sociopatologías.

Debiéndose realizar estos análisis no sólo en los grupos de “elite” o intelectuales, sino en una extendida horizontalidad que abarque a los distintos estratos de la sociedad.

El país entero debería constituirse en algo así como una gran “escuela” de psicología social (tal vez sea ésta la idea a la que apuntaba Pichon Rivière),

Una amplia red de dispositivos que permita a los sujetos revisar sus vínculos internos y externos, sus conductas, es decir sus modos de comunicación y de relacionarse, para caminar hacia una adaptación activa a la realidad, intentando (luego de ese análisis crítico, de la desnaturalización de lo que se ofrece como lo que simplemente es) un cambio de esa realidad en pos de la satisfacción de sus necesidades, cambio en el mundo exterior, que como es sabido deberá comenzar con un cambio en el mundo interior, en una espiral dialéctica continua, que llamamos aprendizaje.

“La enfermedad mental es la lectura distorsionada de la realidad”

Enrique Pichon Rivière

El loco es el que no aprendió la vida, esto da un vuelco copernicano al trabajo terapéutico, no es trabajar con lo reprimido sino con lo no-aprendido. La cura es el aprendizaje, con esto el terapeuta vuelve a la mayéutica socrática.

Sospecho que proponer este cambio de paradigma tiene algo que ver con mis diez años al lado de Enrique Pichon Rivière.

Alfredo Moffatt

Primera Escuela Pública de Psicología Social.

¿Por qué estamos realizando este dispositivo psicosocial?

Los cambios ocurridos tanto en nuestra sociedad como en el mundo durante las últimas décadas, y la vertiginosidad de esos cambios, han hecho que los sujetos de nuestro país (Argentina) pierdan, en cierta forma, su identidad como miembros de la comunidad, ya sea por la despersonalización creada por la pérdida del empleo o el temor de perder el que se tiene, la exclusión social, la falta de proyecto, como por la desarticulación familiar que aparece tanto por las situaciones de auto exilio como por los diversos conflictos socio económicos y falta de atención general.

Creemos que la trama social se ha ido desintegrando, y es necesario, para operativizar nuestro rol y función, brindar las herramientas con que cuenta la psicología social para recomponer las vías de comunicación y vinculares que permitan reconstruir esa trama en formas auto organizativas.

Como Psicólogos Sociales debemos aportar, en este momento de crisis y desde nuestro propio compromiso con la sociedad, aquellas herramientas que contribuyan a capacitarnos junto a la población para reconstruir esa trama rota y lograr una adaptación activa a la realidad en la que seamos actores activos en la elección de esa realidad y no sujetos pasivos de la realidad de otros.

La vida es un juego que estamos obligados a jugar. Pero no nos enseñaron las reglas de ese juego.

Sospecho que haber creado este dispositivo tiene algo que ver con mis treinta años al lado de Alfredo Moffatt.

Salud Mental.

Se entenderá “salud mental como expresión del ser total de una persona en un proceso de interacción cognitiva, emocional y afectiva con su entorno sociocultural y medio ambiente físico” (Estrada, 1990, página 3). Más específicamente, se entenderá la salud mental como “la capacidad de las personas y los grupos para interactuar entre sí y con el medio ambiente, movilizando adecuada y eficazmente sus recursos para promover su bienestar subjetivo, el desarrollo y uso óptimo de sus potencialidades psicológicas y para enfrentar situaciones problemas que generen afectividad negativa, todo ello en concordancia con la justicia y el bien común y produciendo una adaptación e integración activa a la realidad” (Martinez, 1998).

Capacidad, porque este modelo se centra en las “competencias” o “fortalezas psicológicas” de los individuos y los grupos para reproducir salud mental, la aptitud para resolver con éxito una gran diversidad de problemas en distintos ámbitos de acción. Si la salud mental está definida en estos términos, entonces es posible capacitar en salud mental. Por otro lado, el concepto de salud mental se refiere también a una dimensión grupal o comunitaria y la capacidad psicosocial para producir salud mental es básicamente una capacidad para interactuar, cuando un individuo interactuando produce salud mental, no sólo produce o reproduce la suya propia sino también la de los contextos en los que actúa. (Martinez, 1998)

Los actores producen salud mental, produciendo y reproduciendo contextos situacionales. En la medida en que estos contextos situacionales “funcionen” de una manera “saludable” o no “influenciarán positiva o negativamente la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. (Martinez, 1998)

Se plantea por un lado, la integración como una dinámica global, como un momento histórico de un sistema sociocultural, y por otro lado, es posible focalizar el fenómeno a nivel grupal, cómo un grupo específico de sujetos incorpora esas pautas discursivas y prácticas, actuando orientado por ellas. En este sentido.

“La integración, es un aprendizaje permanente para construir y reconstruir la vida cotidiana de los sujetos que está constituida por una tradición cultural compartida”.

(Martinez, 1998, página 16)

Salud mental comunitaria.

Debemos ver a la salud mental como proceso social, por ende desde una perspectiva comunitaria debemos hablar de una salud mental comunitaria.

Prácticas y acciones de educación y promoción de Salud, definidas sobre todo en términos de los necesarios cambios en los estilos de vida, noción que apunta esencialmente a la persona. Bajo esta propuesta la salud es tarea de todos y por tanto, la educación y promoción de salud son también auto educación y participación (Calviño, 2002)

Prevención Primaria.

Entendida como herramienta que ayude a entender la situación actual y a evitar, comprender o paliar la crisis tanto social como familiar.

Entender la historia personal desde el marco adecuado para apuntalar y o recuperar la identidad, identificar las necesidades y buscar la forma adecuada de satisfacerlas, utilizando el espacio grupal (los vínculos) y las herramientas teóricas como marco de contención.

Psicología Social para todos.

Ya que creemos que el Grupo Operativo (Pichon Rivière) es la herramienta adecuada, ya como técnica terapéutica, ya como matriz de aprendizaje e instrumento de transformación personal que permite al sujeto tener una adaptación activa a la realidad en una época en la que el cambio, es la moneda corriente.

La psicología social entendida como herramienta activa no debe desarrollarse sólo en las escuelas y el campo privado, debe salir para ser volcada en el espacio público con la finalidad de que lo público vuelva a ser un espacio de todos.

Articulación entre Psicología Social y el concepto de resiliencia en salud mental.

El contexto socio económico de nuestro país, la gran tasa de desempleo, el deterioro progresivo de las instituciones, la crisis de valores esenciales, más la ausencia del Estado en las áreas de la Educación, la Salud y la Seguridad social, han producido el siguiente planteo de Alfredo Moffatt: “Hoy, la sociedad está más enferma que el individuo”. Si bien es innegable el gran porcentaje de personas que adolecen en mayor o menor grado, de perturbaciones de la conducta, cabe preguntarse: ¿Dado tal contexto, cómo no se extienden aún más esas perturbaciones?

En ayuda para una posible respuesta podemos recurrir al concepto de Resiliencia.

Resiliencia etimológicamente proviene del Latín Resilire, “volver a entrar saltando”.

El concepto de resiliencia está siendo utilizado desde la década del 80 por diversas disciplinas tales como la psiquiatría y la psicología.

El concepto de resiliencia reconoce que en todas las personas existe el potencial para hacer frente a la adversidad como una característica inherente del ser humano que debe ser actualizada.

De esta manera se rompe con la visión de sujeto como objeto de políticas paternalistas y asistencialistas, reemplazándose por una mirada participativa, donde los sujetos cumplen un rol activo en su desarrollo.

La resiliencia se entiende como la capacidad que tienen las personas para sobreponerse a situaciones y entornos adversos, como la pobreza, violencia intra familiar, etc. Y a pesar de ello logran desarrollarse normalmente y alcanzan una calidad de vida satisfactoria.

Al concebir a las personas como agentes activos, participativos y con responsabilidad no sólo en su cambio, sino en la detección y evaluación de sus necesidades, se da un giro importante en la psicología, giro que implica niveles epistemológicos, paradigmáticos, metodológicos y técnicos.

La psicología comunitaria y el concepto de resiliencia están dentro de esta revolución del conocimiento y del cambio de mirada, lo que tiene importantes implicancias en el trabajo con personas y con comunidades, no sólo en la aproximación que se tiene con ellas sino en lo que se busca lograr y en el cómo se pretende llegar a los objetivos deseados.

En sectores de pobreza se observan con mayor frecuencia episodios de violencia, apatía, depresión y falta de rendimiento escolar, entre otros. Bajo esta mirada, las personas que se desenvuelven en el ámbito de la pobreza, son percibidas con escasas posibilidades de éxito en las distintas áreas del desarrollo.

No obstante, bajo las mismas condiciones de pobreza, existen reacciones muy diversas, llegando algunas personas a presentar niveles normales de desarrollo.

(M.A.K. Consultora S.A. 1997)

De esta forma, la resiliencia proporciona una amplia información sobre como las personas en condición de pobreza reaccionan enfrentadas a situaciones dolorosas o adversas. Es así como se describen tres tipos de respuesta frente al estímulo doloroso o a la adversidad. La primera, da cuenta de personas que frente al dolor o la adversidad tienen reacciones que indican vulnerabilidad (alterarse) frente a este tipo de estímulos. La segunda; se refiere a la ausencia de reacción o a una indiferencia frente a situaciones dolorosas, y en tercer lugar, la reacción resiliente. En este plano, resiliencia se refiere a una característica o capacidad del ser humano que le permite alcanzar una “adecuada” calidad de vida, a pesar de haber sido criado en condiciones adversas.

Bajo esta mirada, surge el interés por estudiar y conocer cuáles son las características personales, familiares o sociales que permiten que estas personas que aún viviendo sujetas a la adversidad que crea vivir en pobreza, alcanzan una adecuada calidad de vida. Estas personas son conocidas como resilientes.

(M.A.K. Consultora S.A. 1997)

Consideramos que una forma de potenciar esta capacidad, podríamos decir innata en las personas, es la de propiciar a través de dispositivos adecuados, como el que nos ocupa en esta ocasión, la adaptación activa a la realidad (Pichon Rivière) ya que como sabemos los sujetos no son sólo producidos, sino también productores.

Adaptación activa a la realidad.

Etimológicamente, adaptarse significa hacerse apto para acercarse, para participar.

El significado que se le da al término adaptación en la expresión adaptación activa no es el de “adaptación conformista” que a veces posee en el lenguaje corriente.

La adaptación activa a la realidad es el principal criterio de salud mental. Se refiere a la capacidad del ser humano mentalmente sano de adaptarse activamente al medio (modificarlo y ser modificado), de enfrentarlo de una forma constructiva, de manera de obtener satisfacción recíproca en las relaciones con sus semejantes, de abordar y resolver dialécticamente los conflictos a medida que se presenten.

Pichon Rivière también la define como la capacidad de poder asumir nuevos roles, junto al abandono paulatino de los roles anteriores que sean inadecuados a la situación actual. La relaciona además con la capacidad de aprender y de insight.

(RAMBAUT, Leo. Diccionario Crítico de Psicología Social)

La utilización de mecanismos de defensa para “resolver” situaciones conflictivas, que generan conductas estereotipadas y el detenimiento del aprendizaje, es uno de los factores que generan, como lo plantea Enrique Pichon Rivière, una adaptación pasiva a la realidad, que lleva al camino de la enfermedad.

La Psicología Social posee las herramientas conceptuales y técnicas para aportar acciones hacia el logro de una mejor calidad de la salud mental.

Vamos delineando de esta manera el marco conceptual en el que se desarrolla el Programa Primera Escuela Pública de Psicología Social claramente definido dentro de la Prevención Primaria en salud mental, a través de la Psicología Social Comunitaria.

Ser Sujeto y no objeto.

Vocación ontológica del ser humano, y al decir de Paulo Freire, “sólo podrá desarrollarla en la medida que, reflexionando sobre sus condiciones tempo-espaciales, se inserte en ellas, críticamente”

“cuanto más sea llevado a reflexionar sobre su situacionalidad, sobre su enraizamiento tempo-espacial, más “emergerá” de ella concientemente “cargado” de compromiso con su realidad, en la cual, porque es sujeto no debe ser mero espectador. (Freire, Educación y cambio, página 61)

Alfabetización emocional.

Al plantearnos la reflexión del sujeto sobre su propia realidad, con conciencia crítica, nos preguntamos, ¿el sujeto alfabetizado, lo está también en cuanto a lo emocional?

Desde una comprobación empírica, podemos afirmar que en general, no.

Al menos no suficientemente “alfabetizado” emocionalmente. (Actualmente desde el Centro de Altos Estudios en Psicología Social y EPS Emergencias PsicoSociales estamos desarrollando una investigación cuali-cuantitativa al respecto)

Esta es la tesis que fundamentaré, así mismo reflexionaré sobre las posibles causas que provocan ese déficit en el registro e identificación de los sentimientos, origen y fuente de las emociones.

Enfrentamiento entre el pensar y el sentir.

La historia de la humanidad nos habla del enfrentamiento, ya desde los filósofos griegos, entre el pensar y el sentir. Se desdeñaba a los sentidos y se privilegiaba la razón.

Percepción.

La percepción es otra “víctima” de la prejuiciosa discriminación que sufre ante el pensar, y creo que aquí tenemos la raíz del hecho que nos ocupa.

La percepción es fundamentalmente selectiva, en “defensa propia” debemos recortar como figura lo que nos interesa en cada momento y mantener todo lo demás como fondo (Gestalt) el problema es que esa selección natural y espontánea ha ido aumentando peligrosamente, junto al “avance” de la humanidad y los adelantos tecnológicos.

Como síntesis podemos tomar como ejemplo los efectos del televisor, centramos nuestra percepción en las imágenes de la pantalla, que se supone nos conecta con el mundo, al tiempo que no percibimos el mundo real a nuestro alrededor.

“Para qué voy a ir a ver el tremendo accidente en la otra cuadra de mi casa, si después lo veo en el noticiero de la noche”

Para defendernos ante tanta metralla de estímulos a la que estamos expuestos a cada segundo en la vida moderna, hemos ido cercenando nuestras capacidades preceptúales, incluyendo la capacidad de percibir y registrar concientemente las emociones.

“La escisión entre sensación y pensamiento fue causa de tanta enfermedad empobrecedora en el hombre moderno” expresa Rudolf Arnheim en su libro El pensamiento visual.

Nada mejor que apoyarse en este lúcido autor para comprender el origen y aún hoy la persistencia de la nefasta disociación entre el pensamiento y los sentidos.

Articulación entre Percibir y Pensar.

El razonamiento, dice Shopenhauer, es de naturaleza femenina: sólo puede dar después de haber recibido. Sin que se le informe sobre lo que sucede en el tiempo y el espacio, el cerebro no puede actuar. Sin embargo, si los reflejos puramente sensoriales de las cosas y los acontecimientos del mundo exterior ocuparan la mente en su estado bruto, la información de nada valdría. El interminable espectáculo de detalles siempre renovados nos estimularía, más no nos suministraría información alguna.

La mente para enfrentarse con el mundo, tiene que llenar dos funciones. Debe recoger información y debe luego procesarla. Las dos funciones se encuentran netamente separadas en teoría, pero ¿lo están también en la práctica? ¿Dividen la secuencia del proceso en dominios mutuamente excluyentes como lo hacen las funciones del leñador, del aserrador y del carpintero, o las del gusano de seda, del tejedor y del sastre? Una división del trabajo tan juiciosa permitiría la fácil comprensión de las actividades de la mente. O así lo parece al menos.

En realidad, la colaboración entre la percepción y el pensamiento en la cognición resultaría incomprensible si una tal división existiera. Sólo porque la percepción capta tipos de cosas, esto es, conceptos, puede el material conceptual utilizarse para el pensamiento; e inversamente, a no ser que el caudal sensorial permanezca presente, la mente no tiene con qué pensar.

LA PERCEPCIÓN EXCLUIDA DEL PENSAMIENTO.

No obstante, nos embaraza una filosofía popular que insiste en esa división. No es que nadie niegue la necesidad del material sensorial en bruto. Los filósofos sensualistas nos recordaron con lucidez que nada hay en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos. Sin embargo, aun ellos consideraron la colección de datos perceptuales como un trabajo no especializado, indispensable; pero inferior. La tarea de crear conceptos, acumular conocimiento, relacionar, separar e inferir se reservaba para las “más altas” funciones cognoscitivas de la mente, que sólo podían desempeñarse abandonando toda particularidad perceptible. A partir de los filósofos medievales, los racionalistas de los siglos XVII y XVIII llegaron a la conclusión de que los mensajes de los sentidos eran confusos e indistintos y que para clarificarlos era necesario la intervención del razonamiento.

Alexander Baumgarten, quien le dio a la nueva disciplina de la estética su nombre afirmando que la percepción como el razonamiento, podía alcanzar un estado de perfección, siguió no obstante, lo que no deja de ser irónico, la tradición según la cual la percepción se considera el inferior entre los dos poderes cognoscitivos por carecer supuestamente de la distinción, que sólo proviene de la superior facultad del razonamiento.

Esta concepción no se limitaba a la teoría de la psicología. Recibía apoyo y aplicación en la tradicional exclusión de las bellas artes de las Artes Liberales, así llamadas porque eran las únicas dignas de la actividad de un hombre libre, estas tenían por objeto el lenguaje y las matemáticas. Las artes de las palabras eran específicamente la gramática, la dialéctica y la retórica; se basaban en las matemáticas, la aritmética, la geometría, la astronomía y la música.

La pintura y la escultura se contaban entre las artes mecánicas, que requerían trabajo y artesanía. La alta estima en que se tenía la música y el desdén por las bellas artes provenían de Platón, quien en la República había recomendado la música para la educación de los héroes porque hacía que los seres humanos participaran del orden matemático y la armonía del cosmos, ubicados más allá del alcance de los sentidos; mientras que las artes, y en particular la pintura, se trataban con precaución porque intensificaban la dependencia del hombre respecto de las imágenes ilusorias.

Hoy está presente todavía entre nosotros la prejuiciosa discriminación entre percepción y pensar. Hallaremos ejemplos de ello en la filosofía y la psicología.

Todo nuestro sistema educativo sigue basado en el estudio de las palabras y los números. En los jardines de infantes, nuestros niños aprenden viendo y manipulando formas hermosas e inventan las suyas propias en papel o arcilla pensando a través de la percepción. Pero ya en el primer grado de la escuela primaria los sentidos comienzan a perder status educacional. Cada vez más, las artes se consideran un adiestramiento en artesanías agradables, un entretenimiento y una distensión mental. Como la disciplina vigente subraya más enfáticamente el estudio de las palabras y los números, su parentesco con las artes queda más oscurecido y las artes se reducen a un complemento deseable; cada vez pueden sustraerse menos horas semanales del estudio consagrado a las materias que, según la opinión de todo el mundo, son las que verdaderamente interesan. Este oscurecimiento educativo se prolonga en la enseñanza superior, en la que se considera al estudiante de arte empeñado en una carrera irradiada e inferior intelectualmente, aunque se alienta a cualquier estudiante que centra sus estudios en algún dominio académico que goza de mayor reputación, para que “se recree saludablemente” en el taller de arte durante algunas de sus horas libres.

Las artes se descuidan porque se basan en la percepción y la percepción se desdeña porque, según se supone, no incluye al pensamiento. De hecho los educadores no pueden justificar concederles a las artes una posición de importancia en la curricula, a no ser que comprendan que son los más poderosos medios para fortalecer el componente perceptual sin el cual el pensamiento productivo es imposible en todo campo de actividad. El descuido del arte es sólo el síntoma más tangible de la difundida inacción de los sentidos en todo dominio del estudio académico.

Los historiadores pueden decirnos cómo se originó esta curiosa distinción y cómo persistió a través de las edades. En el aspecto hebreo de nuestra tradición, la historia de una prolongada hostilidad contra las imágenes grabadas comienza con la destrucción de una pieza escultórica, la del becerro de oro, que Moisés hizo arder, reducir a polvo y esparcir por las aguas para que los hijos de Israel la bebieran.

Los pensadores griegos abonaron la desconfianza por los sentidos, ya que podían hallarse fácilmente ejemplos de cómo la percepción podía conducir a error.

Una vara sumergida en el agua parecía quebrada; un objeto parecía pequeño a la distancia; las personas afectadas de ictericia veían amarillas las cosas. Demócrito había enseñado que como la miel les sabía amarga a los unos y dulce a los otros, no había cosas tales como lo amargo y lo dulce de por sí. Las sensaciones de calor y frío o de color existían sólo por convención, mientras que en realidad no había más que átomos y vacío. Lo poco que podía confiarse en los sentidos les sirvió a los sofistas para apoyar su escepticismo filosófico. Pero por cierto sirvió al mismo tiempo para establecer la concepción de un mundo físico sin división, unido por la ley y el orden naturales. La variedad caótica del mundo terrestre podía ahora atribuirse a una lectura subjetivamente errada.

Sin lugar a dudas la civilización occidental ha obtenido gran provecho de la distinción entre el mundo objetivamente existente y la percepción que de él se tiene. Es una distinción que estableció la diferencia entre lo físico y lo mental.

Era el comienzo de la psicología.

Los pensadores griegos eran lo bastante sutiles como para no condenar simplemente la experiencia sensorial; distinguieron en cambio el uso prudente de ella de su uso imprudente. El criterio para evaluar la percepción se consideró la razón. Heráclito había advertido que las “almas bárbaras” no pueden interpretar correctamente los sentidos:”Malos testigos son los ojos y los oídos para los hombres, si no tienen éstos almas que comprendan su lenguaje”.

Así pues, la escisión superada en la concepción del mundo físico se introduce ahora en la de la mente. Así como el reino del orden y la verdad había estado más allá del dominio de la vida en la Tierra, igualmente estaba ahora más allá del reino de los sentidos en la geografía del mundo interior. La percepción sensorial y el razonamiento quedaban establecidos como antagonistas, mutuamente necesitados, pero diferentes entre sí en principio.

Sin embargo de ninguna manera ignoraron los filósofos griegos el problema que esta distinción creaba. No estaban dispuestos a exaltar dogmáticamente la razón al precio de devaluar los sentidos. Demócrito parece ser el que enfrentó el dilema más directamente. Distinguió la cognición “oscura” de los sentidos, de la cognición “clara” o genuina del razonamiento, pero hizo que los sentidos se dirigieran despectivamente a la razón del modo siguiente: “Mente desdichada, tú, que obtienes de nosotros todas tus pruebas, ¿pretendes derribarnos? Nuestro derrumbe será tu caída”.

Aunque los filósofos griegos concibieron la dicotomía de percepción y razonamiento, no puede decirse que aplicaran esta noción con la rigidez que la doctrina adquirió en los siglos recientes del pensamiento occidental.

Los griegos aprendieron a desconfiar de los sentidos, pero nunca olvidaron que la visión directa es la fuente primera y última de la sabiduría. Refinaron las técnicas del razonamiento, pero también creyeron que, en las palabras de Aristóteles:”El alma jamás piensa sin una imagen”.

DIFERENCIA ENTRE LA RECEPCIÓN PASIVA Y LA PERCEPCIÓN ACTIVA.

Al abrir los ojos, me encuentro rodeado por un mundo dado: el cielo con sus nubes, las aguas móviles de un lago, la ventana, mi estudio, mi escritorio, mi cuerpo. Todo esto se asemeja a la proyección retiniana en un aspecto, esto es en cuanto me es dado (podríamos decir, casi un factor mecánico). Existe de por sí sin que yo haya hecho algo notable para producirlo.

Pero, ¿es esta advertencia del mundo todo lo que hay en la percepción? De ningún modo. Ese mundo dado es sólo el escenario en el que tiene lugar el aspecto más característico de la percepción. A través de este mundo vaga la mirada, dirigida por la atención. centrando el foco de la visión más aguda, en un lugar, después en otro. Por percepción se entiende esta ejecución, eminentemente activa. Puedo referirme a una parte pequeña del mundo visual, o al entero marco visual del espacio, en el que se ubican todos los objetos prontamente visualizables.

El mundo que emerge de esta exploración perceptual no es inmediatamente dado. Algunos de sus aspectos se erigen veloces, otros lentos y todos ellos sometidos a constante confirmación, reapreciación, cambio, acabamiento, corrección y profundización de entendimiento.

La percepción visual es pensamiento visual. La percepción es pensamiento. Los pensamientos influyen en lo que percibimos y viceversa.

La imagen errada es corregida por un juicio inconsciente basado en hechos asimilados por el observador, por ejemplo si hay un coche distante y un buzón próximo al observador, la proyección retiniana (mecánica) hace que el buzón sea más grande que el coche. Es un material perceptual en bruto que se interpreta de modo más adecuado a los hechos, por medio de inferencias obtenidas a partir del conocimiento del observador. En este caso el hecho cognoscitivo se lleva a cabo dentro de la percepción misma.

Ahora bien, las características de la percepción no sólo contribuyen a la sabiduría, también la restringen. En el dominio físico como también en el psicológico o social los aspectos constantes de una situación son los que más fácilmente se descuidan y los que se comprenden con mayor dificultad. Por eso, desde este enfoque propiciamos un “entrenamiento” cotidiano para ampliar nuestro campo perceptual.

Percepción significa cosas diferentes para diferentes personas. Para algunos el término tiene una significación muy estrecha y describe sólo lo que los sentidos reciben en el momento en que el medio exterior los estimula. Esta definición es excesivamente estrecha, pues excluye las imágenes presentes cuando una persona con los ojos cerrados o desatenta, piensa en lo que es o podría ser.

Otros amplían el término para incluir en él toda clase de conocimiento obtenible sobre un objeto del mundo exterior.

La cacofónica frase “percepción de personas” puede entenderse en el sentido que abarque todos los procesos complejos por los cuales una persona llega a conocer a otra, vale decir no sólo lo que ve, oye, huele, toca, siente, etc. sino también lo que logra averiguar sobre los principios, los hábitos, las posesiones y las acciones de las personas por medio de las inferencias que le permiten las pruebas circunstanciales. Puede que algunos de estos modos de obtener conocimiento no se consideren operaciones que tienen lugar en el reino de lo perceptual, pero se los incorpora a él de “contrabando”.

La captación de la realidad mediante la percepción directa se reconoce concretamente en la doctrina de la reminiscencia. En el Menón, Sócrates demuestra que “toda búsqueda y todo aprendizaje no son sino recuerdo”.

El alma, como que es inmortal y nació muchas veces.

…y habiendo visto todas las cosas que existen, ya sea en este mundo o en el mundo inferior, tiene conocimiento de todas ellas y no hay porque asombrarse de que sea capaz de evocar el recuerdo de todo lo que supo acerca de la virtud y acerca de todo; porque toda la naturaleza es afín y el alma aprendió todas las cosas, no hay dificultad en que obtenga o, como los hombres dicen, aprenda, todo el resto a partir de un único recuerdo…

Platón no está hablando aquí de lo que llama habitualmente “saber a partir de la experiencia”. Habla de “la contemplación de la verdad”, esto es, “el ser mismo que le concierne al verdadero conocimiento; la esencia incolora, informe, intangible, sólo visible a la mente, el piloto del alma”.

(ARNHEIM, Rudolf, El pensamiento visual)

Paulo Freire y algunos conceptos fundamentales del existencialismo.

Título del artículo de Angel Sáiz Saéz, Doctor en Filosofía. Publicado en Razón y Palabra, primera revista electrónica en América Latina especializada en tópicos de comunicación.

Algunos párrafos de dicho artículo:

“Para Freire el ser humano, como ser de relaciones, es desafiado por la naturaleza.

En cierto modo se encuentra en oposición a ella y la transforma con su trabajo.

El mundo del hombre, en cuanto separado de él, es el resultado de esa transformación de la naturaleza. Y como esa transformación es humana intervención en la naturaleza, tenemos que el mundo del hombre es un mundo de cultura, cultivado por el hombre y ese mundo se prolonga de cultural a histórico, como el mismo hombre que la constituye.”

“Ese mundo, básicamente exclusivo del hombre, en cuanto humano y social no existiría si no fuera un mundo de comunicaciones que según Freire, se comunican y dicen entre sí los hombres que lo constituyen. Más aún, como mundo de interrelaciones constituyentes, no puede existir conocimiento humano ni cultura fuera de él.”

“Con un término caro a Gabriel Marcel, por ejemplo, Freire lo explica así: el mundo de interrelaciones es el mundo de la ínter subjetividad (lo que concierne a las relaciones entre los diferentes sujetos humanos y válido para todos ellos en cuanto sujetos) que es intercomunicación y constituye la característica primordial de este mundo cultural e histórico.”

“La aplicación de esta concepción del mundo en cuanto ínter subjetividad-comunicación llega a formularse así: el conocimiento humano, en sentido pleno no puede darse-quedar reducido a simples relaciones de sujetos cognoscentes con el objeto cognoscible. El acto de conocer (es decir, el hacer cultural a la naturaleza, por parte de ínter subjetividades) desaparecería si no se diera en la relación comunicativa de sujetos cognoscentes, en torno a un objeto cognoscible.

El conocimiento pleno se da en comunicación o de otro modo no funcionarían los seres humanos como ínter subjetividades, frente al mundo objeto. Esto es fundamental en la visión tanto de Freire como de K. Jaspers.”

“Por eso establece el autor una especie de “geografía” que sitúa al pensar: exige un sujeto que piensa, un objeto pensado, que mediatiza al primer sujeto respecto a un segundo sujeto y la comunicación entre ambos, mediación que se da a través de signos lingüísticos. Así la mediación entre los dos sujetos se da en dos niveles: el objeto pensado y también la comunicación entre ambos, de lo que ambos piensan sobre el objeto. Por eso puede afirmar que el mundo humano es, ante todo, un mundo de comunicación.”

“Y todo parte de que Freire considera al ser humano como conciencia “encarnada” (lo llama cuerpo consciente) o conciencia intencionada al mundo (recuérdese el aspecto básico de la conciencia: conciencia de algo o hacia algo) o a la realidad.

Todo lo que el hombre-conciencia hace tiene que ver con la realidad: actuar, pensar, hablar* sobre ella. Esa realidad lo une-separa: lo media entre él y los demás hombres que también actúan, piensan y hablan* sobre esa realidad y así, desde todos los vértices, los hombres actúan, piensan y hablan* sobre esa realidad, con los demás hombres. Mediados por la realidad-mundo, en cultura, Inter.-subjetividad-comunicación esa realidad hecha multidimensional”.

“Por eso esta visión del pensar es transitiva como, por otra parte, ha de ser toda ínter subjetividad que siempre pasa a otros y está con otros. No basta sujeto pensante y objeto pensado, además se exige la presencia de otros sujetos pensantes que coparticipen en el pensar al objeto”

“De ahí que la primera impresión de sí mismo en el hombre consciente, es la de “estar con”. El ser humano, histórica y humanamente no puede pensar solo, sin los otros, un objeto. En ese sentido, para Freire, existe un “pensamos”, no un “pienso” y añade, en sentido fuerte, que el “pensamos” establece el “pienso” y no al contrario”.

“La razón, para Freire, se da porque esa coparticipación de los sujetos en el pensar ocurre en la comunicación, es decir, el ser humano llega a poder serlo en una comunidad humana y por tanto en la comunicación. El objeto, pues, no es la incidencia final del pensamiento de un sujeto, no es un producto, más bien es el mediatizador, el que está en medio y pone en contacto, a través de sí, a los sujetos en la comunicación. Por ser así, por existir en cuanto es mediador y porque a través de él se comunican los seres humanos, el objeto no puede ser un “comunicado” de un sujeto a otro, como contenido de la comunicación. Se trataría de una comunicación sin sujetos que realmente la vivan y por tanto hicieran vivir a ese objeto no contenido. Todos son activos frente a ese objeto y en su pensar lo vivifican-movilizan. Y es que el sujeto siempre es “actor”, no “espectador” y no hay “obra” sin la presencia del “actor” (creador-intérprete)”.

*El resaltado con Negrita en actuar, pensar, hablar, es mío, a los fines del señalamiento que desarrollaré a continuación.

Más allá de disfrutar y estar en un todo de acuerdo con el Profesor Sáiz Saéz y en el de apoyarnos en los valiosísimos desarrollos del lúcido pedagogo Paulo Freire en el campo de la educación popular, con el debido respeto no puedo soslayar el hecho de una ausencia significativa en su obra, y como hemos visto en el escrito precedente (tomado como ejemplo) en las reflexiones de los que profundizan los enfoques Freireanos, siendo esta ausencia significativa, la del sentir.

De alguna manera, más o menos consciente, se perpetúa en nuestra cultura occidental la valoración del pensamiento sobre los sentimientos.

Las emociones son peligrosamente escamoteadas, siendo que no sólo el pensar y el hacer son partes constituyentes de la ínter subjetividad.

El psicólogo social (Pichoniano) propicia en sí mismo y en los demás, la integración del hacer, el sentir y el pensar.

Una acción produce una emoción y ambas constituyen la “materia prima” del pensar.
Donde dice: “Pienso, luego existo”
Debería decir: “Hago, Siento, Pienso, en ese devenir existo”

Como hemos visto el pensamiento se alimenta de los sentidos sin embargo aún hoy es fuerte la tendencia a privilegiar el pensamiento y la acción. Tal vez por el escondido temor de que si nos contactamos con el sentir, podemos perder la razón.

Perder la razón es perder el control, entonces se trata de tener el control.

Si pienso, y pienso inteligentemente, aquello pensado estará bajo control.

Si hago, y soy hábil en lo que hago, lo hecho estará bajo control.

¿Más si registro el sentir y actúo en consecuencia, tendré el control?

“Tengo tanta bronca, que no respondo de mi”

“Estaba ciego de ira”

“El sentimiento de injusticia lo puso fuera de sí”

“Ah… cabeza de novia”

“No quiero llorar, porque no se cuando podré parar”

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”

“Amar es sufrir”

Estas y tantas otras expresiones indican claramente el temor de contactarse con el sentir.

El enamorado advierte que tiene comportamientos “tontos”.

Felisberto Hernández, escritor uruguayo, decía: “Enamorarse es como enfermarse.

Hoy tengo ganas de enfermarme un poco”

Enfermarse es perder el control, y por su afán desmedido de control, el sujeto no se conecta con su sentir, y enferma. Se aliena.

Alienado es: “extranjero de sí mismo”

La sociedad casi se ha vuelto fóbica con el sentir.

Se pretende “salir” de la angustia sin haber “entrado”, es decir sin haber explorado introspectivamente las causas y el origen de esa angustia. Se pretende estar vivo, ignorando la muerte, siendo que el saber que vamos a morir, nos hace valorar la vida. “Nadie duerme en la carreta que lo lleva de la cárcel al patíbulo”.

Sin embargo mucha gente “duerme” o no tiene los ojos bien abiertos desde que nace hasta que muere.

Se pretende ser feliz con el hacer y el tener y no con el ser.

Sabemos que hay propulsores y guardianes de esta ideología.

Alfabetización emocional.

Al sujeto que no sabe leer y escribir lo llamamos, analfabeto.

Al sujeto que no sabe “leer y escribir” con las emociones lo llamaremos, “analfabeto emocional”. El analfabeto emocional no aprendió a leer, a registrar, a identificar las emociones.

El alfabeto está constituido por letras, que constituyen una familia.

Desde niños aprendemos a conjugarlas. Nos enseñaron las reglas gramaticales, la sintaxis, la semántica, no tanto la pragmática.

El “alfabeto emocional” está constituido por sentimientos, que también constituyen una familia. Debemos aprender a registrar, a identificar y a conjugar adecuada y creativamente la variada y compleja familia de sentimientos, origen y fuente de las emociones.

El sujeto es sujeto de necesidades. Un ser-inacabado, es la esencia del ser- humano.

Dice el sacerdote Hugo Mujica: “No nos necesitamos por ser inacabados. Dios nos hizo inacabados para que nos necesitemos”.

Así caminamos la vida, un camino de búsqueda. Búsqueda del encuentro con el Sí Mismo, a través del encuentro con el Otro.

Así caminamos la vida, estableciendo distintos vínculos para satisfacer distintas necesidades.

De las distintas necesidades, emergen los distintos sentimientos.

La insatisfacción existencial del Hombre hoy, tal vez se deba a su analfabetismo emocional. En ese sentido no sabe “leer ni escribir” por ende al no distinguir los sentimientos, los profundos y los superficiales, los fuertes y los sutiles sentimientos que emanan de sus necesidades, adopta comportamientos inadecuados para satisfacer esas necesidades. A esos comportamientos inadecuados Maslow los llamó, compensaciones.

Al compensar sólo aliviamos la sensación, pero jamás satisfacemos la necesidad.

Quizás suene duro hablar de analfabetismo emocional, tal vez provoque una herida narcisística en el Hombre que aspira a tener el control sobre sí mismo.

Mas esa herida narcisística la abrió Freud en la humanidad con su planteo sobre el inconsciente y cómo el hombre es gobernado, “hablado” por su inconsciente, al que no tiene fácil acceso.

O superamos esa herida haciendo consciente nuestro mayor o menor grado de analfabetismo emocional, integrando a nuestro hacer y pensar, el sentir, o seguiremos en mayor o menor grado caminando la vida con comportamientos inadecuados.

Desde este enfoque, he aquí la cuestión.

Primera Escuela Pública de Psicología Social

Metodología y Aplicación.

Conformación de NODOS, denominación tomada de los dispositivos de Trueque, que van configurando Redes Sociales.

Cada sede se establece en un Nodo cuyo lugar físico pasa a ser la institución “albergante”; clubes barriales, sociedades de fomento, parroquias, ONGs, etc. Que consustanciadas con los objetivos del dispositivo ceden sus instalaciones para el desarrollo de las actividades pertinentes.

En Julio de 2003, organizados y coordinados por el Centro de Altos Estudios en Psicología Social y EPS Emergencias PsicoSociales, con la coordinación pedagógica y supervisión de Irene Tozzola y Hugo Basile funcionan los siguientes Nodos:

· PATERNAL: Parroquia “Nuestra Señora de la Encarnación”

Gral. Manuel Rodríguez 2444

Equipo;

Este Nodo comenzó a funcionar en agosto de 2002 y lo tomamos como experiencia piloto a partir del cual se fueron abriendo los siguientes.

· BARRACAS: Club Social y Deportivo Santa Lucía

Equipo:

· ABASTO: Asociación Casa Abasto

Anchorena 632

Equipo:

· BELGRANO: Fundación El Pobre de Asís

Congreso 3050

Equipo:

El Programa se desarrolla a través de Módulos de duración trimestral, con frecuencia de una vez por semana, de 2.30 hs. de duración.

La tarea está a cargo de un equipo de psicólogos sociales responsable de cada Nodo. Las reuniones constan en la primera hora de un disparador, siendo éste un teórico o la presentación de una problemática psicosocial, para luego de un pequeño receso, constituirse en Grupo Operativo de Enseñaje, centrado en la tarea explícita de retrabajar lo que produjo la temática expuesta, intercambiando pareceres y resonancias. Más la tarea implícita de reflexionar y elaborar los sentimientos que despiertan la trama vincular, que en un proceso de aprendizaje dialéctico y espiralado, va generándose.

Dinámica de los Nodos

Si bien la coordinación del grupo está a cargo de integrantes del Equipo, que asumen un rol diferenciado, la misma se realiza desde una actitud diferente a la usualmente ejercida en un Grupo Operativo de aprendizaje “formal” de la psicología social. Es decir, se acentúa la unidad enseñanza – aprendizaje, planteada por Enrique Pichon Rivière, de allí la denominación Grupo Operativo de Enseñaje, que podemos sintetizar en el lema: “Cada uno enseña al otro lo que sabe” pasando todos a ser sujetos del aprendizaje.

También encontramos una aproximación a los llamados Grupos de Encuentro Rogerianos ya que la finalidad del aprendizaje no es sólo desde el conocimiento teórico sino, fundamentalmente, desde el descubrir a otro ser humano con sus mismas o parecidas problemáticas.

Esto significa tratar de encontrar al otro en cada uno y aprender a comunicarse a través de las nuevas herramientas que van adquiriendo, buscando y encontrando soluciones a sus propias y distintas problemáticas.

Por su parte, los equipos de coordinación van encontrando y tomando las problemáticas, que se presentan distintas en cada nodo, para volver a trabajar sobre la teoría que pasa a ser un ida y vuelta entre lo que nosotros pensamos que necesitan y lo que realmente necesitan.

De esta manera se da una verdadera modificación del ECRO (Esquema Conceptual Referencial y Operativo – E. P. Rivière -) en su aspecto conceptual, incorporando en cada nodo nuevas temáticas que surgen de las necesidades de los mismos grupos.

Por otra parte, cada equipo de coordinación reformula de acuerdo a sus propias características el material teórico aportado inicialmente por el EPS y el CAEPS centrándolo siempre en la concepción de Alfabetización Emocional.

Cada uno de los módulos trimestrales está dividido en dos unidades: una vivencial y otra técnica.

Los contenidos vivenciales están destinados a la comprensión de situaciones y temáticas cotidianas que ayuden a la reconstrucción de la historia de vida. Su objetivo es la Alfabetización Emocional.

Los contenidos técnicos están orientados al conocimiento de técnicas grupales propias de la Psicología Social. Su objetivo es la formación teórica y práctica de Operadores Comunitarios.

Llamamos Operadores Comunitarios a aquellos que pueden en su propio medio organizar nuevas formas sociales o vinculares, ya sea a través de la formación de nuevas organizaciones barriales como la contribución al mejor funcionamiento de las organizaciones barriales existentes y de las cuales participen.

Cada nodo cuenta con un equipo de entre tres y cuatro coordinadores-docentes que trabajan en forma voluntaria y con el sólo interés de hacer crecer el Programa, con la firme convicción de considerarlo necesario y de interés comunitario. Comprobación obtenida por los resultados satisfactorios que se están logrando.

Una vez al mes los coordinadores de los nodos supervisan sus actividades en conjunto, tomando experiencias unos de otros, pudiendo supervisar cada equipo, de acuerdo a las necesidades, semanalmente.

La estructura es de un equipo de supervisión cada cuatro nodos y de entre tres y cuatro coordinadores – docentes por cada nodo.

Los alumnos pueden cursar los módulos en cualquiera de los nodos.

Instituciones Albergantes

Las instituciones albergantes también son propuestas por los coordinadores, pudiendo, de acuerdo a las necesidades, participar de nodos que ya han sido abiertos.

El único requisito para integrar una institución albergante es que no pertenezca a ninguna agrupación política.

Las escuelas son públicas y sin arancel y los ingresos voluntarios por cooperadora son distribuidos para cubrir los gastos de la institución albergante (luz, limpieza, etc.) en caso de requerirlos y la cobertura de los viáticos de coordinadores o docentes.

Evaluación

Tomamos el comienzo de las actividades del primer Nodo (Paternal, agosto de 2002) como experiencia piloto, el proceso que se inició a partir de allí y la respuesta positiva por parte de los integrantes en cuanto a trabajo y compromiso, nos permitió ratificar el cumplimiento de los objetivos propuestos y la necesidad de los mismos, otorgando el sentido final de este proyecto. Alentados por la marcha de esa primera experiencia, se abrieron en forma sucesiva y funcionan a la fecha, julio de 2005, 13 Nodos de la Primera Escuela Pública de Psicología Social.

Más de 300 personas trabajan semanalmente para incorporar a su vida cotidiana las herramientas que provee la Psicología Social.

A la fecha ya han egresado 4 promociones de Operadores Comunitarios que completaron los 6 módulos trimestrales y durante el presente año 2005 egresarán 4 promociones más.

La convocatoria tradicional para el cursado de la carrera de Psicología Social fue reemplazada por la convocatoria para un aprendizaje para la vida, (“La vida es un juego que estamos obligados a jugar. Pero no nos enseñaron las reglas de ese juego”) donde cada uno enseña al otro lo que sabe y recibe herramientas para una nueva lectura de su propia historia y de sus comportamientos actuales, permitiendo abrir un abanico de nuevas opciones aun no contempladas.

Comprobamos que con leves modificaciones, la didáctica y dinámica empleadas usualmente para el aprendizaje de la Psicología Social, es una herramienta sumamente operativa para la prevención primaria en salud mental.

En cada nodo se observa que los participantes se apropian rápidamente del espacio y hacen suyo el proyecto.

Desde esa pertenencia y mutua representación interna también hay una rápida apropiación de las herramientas conceptuales aplicándolas a la propia historia de vida y a su cotidianeidad.

Hay una fuerte valoración de lo vincular y de lo solidario que se extiende al ámbito barrial generando un efecto multiplicador.

La característica de los espacios configurados permite la integración de sectores sociales que de otra manera no tendrían acceso a la Psicología Social.

La modalidad autogestiva y participativa que estamos empleando nos permite comprobar una vez más el valor de la autonomía.

Instituciones de orden nacional están viendo este programa como medio válido de reinserción social. (Por ejemplo el C.E.N.A.R.E.S.O para los recuperados de la drogadependencia). Dos nodos están funcionando en Centros de Gestión y Participación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Algunos emergentes y resonancias de distintos nodos.

Generales

Hemos observado en los diferentes nodos estos emergentes comunes:

Conclusión e invitación

La praxis nos confirma la validez de este dispositivo psicosocial.

Invitamos a integrarse y hacer propio este Proyecto a todos los colegas y estudiantes avanzados, para que juntos seamos partícipes activos de un cambio social.

Bibliografía